¡Upa Jé! El mapalé de Na-Na-Nativos

¡Upa Jé! El mapalé de Na-Na-Nativos

La carrera 55 entre calles 58 y 52 empezó a retumbar aquel jueves 18 de enero cuando el reloj marcaba las 6 de la tarde. Como si fuera un ejército uniformado, llegó expectante a seguir aprendiendo del maestro Héctor Mena un grupo de jóvenes risueños, extrovertidos y enérgicos que se dispuso a estirar su cuerpo en el punto de encuentro: el parque 11 de noviembre. Este ejército no es de guerra, sino de arte y en vez de gritar “¡A discreción!”, se escucha un “5, 6, 7 ¡Va!” que indica que el ensayo ha comenzado.

Equipo de Nativos ensayando en el Parque 11 de noviembre.

Se forman en filas de manera espontánea. El grupo e’millo empieza el tamboreo y con el sonido, mueven sus cuerpos lentamente, con una ligera sutileza, como cuando los peces saltan a la superficie del mar y regresan al océano. Así, como pez en el agua, Jean Arteta García -uno de los integrantes más antiguos- inicia el calentamiento de la noche con una activación cardiovascular: mueve el pie, la cabeza y el brazo derecho hacia atrás al mismo tiempo, sin olvidar que el pecho hace curvas siguiendo el movimiento en forma de “s”; cambia de lado y sigue hasta completar una diagonal, diagonal que progresivamente el grupo empieza a completar siguiendo los movimientos propuestos. De repente alguien no lo está haciendo de la manera adecuada y para evitar lesiones, repite la técnica correcta. Continúa hasta que los otros 49 integrantes lo realizan también y sigue proponiendo más desplazamientos, cada vez más complejos, pero que no son ajenos a los pasos que se han incluido anteriormente en las coreografías.

Así, a ritmo de mapalé transcurre el ensayo de la Corporación Artística Nativos, un equipo de danzantes que han representado a la ciudad en diversos escenarios a nivel regional, nacional e internacional y que, desde el año 2019, se constituyó para brindarle grandes espectáculos al Carnaval de Barranquilla y a los municipios del área metropolitana. El ensayo continúa bajo la luz de la luna, como es costumbre, lo que hace que siempre tengan un público asegurado, pues sus movimientos llenos de coraje, son tan fuertes que embelesan a todo aquel que vaya pasando por el lugar y se queda a observar el magno espectáculo.

—¡Ja! Ahí los hombres apoyan a las mujeres con ese grito, por favor —Explica Héctor Mena, el director artístico, quien ha trabajado en Casas Distritales de Cultura, con el maestro Jorge Garizábalo (QEPD), con la Comparsa Mayombé de Santa Marta, el maestro Luis Soto Durán, Gabriel Vélez y otros colectivos de danza de la región.

Luego del calentamiento, llegó el momento de ensayar la coreografía de la tarde de danzas y cumbias 2024, pues desde el año pasado se inscribieron para ser uno de los grupos que se presentaría en este evento tradicional. “Este es un evento donde se reúne la mayor riqueza folclórica del Carnaval de Barranquilla, se presentan maravillosas danzas como el mapalé, el congo, el son de negro, el garabato y la madre, la cumbia”, comenta Jean Arteta, quien es Licenciado en Cultura Física, Recreación y Deportes de la Universidad del Atlántico y además de pertenecer a Nativos, trabaja como recreador e instructor. “Mantener el folclor colombiano entre las nuevas generaciones es esencial, más que todo para preservar la riqueza cultural y las tradiciones de nuestro país, ya que esto fortalece el sentido de identidad y promueve el orgullo nacional”, agrega.

—¡Paren, paren! Si no lo van a hacer con fuerza, me avisan —Detiene el ensayo Mena, quien siempre le pide al cuerpo de baile que den lo mejor de sí, para poder tener la resistencia que esta danza de herencia africana requiere. “El mapalé es un baile de fuerza donde el bailarín momento a momento en la coreografía e interpretación entrega todo de sí para mostrar movimientos limpios, pero que muestren la fuerza de una raza resistente que copiaba los movimientos de un pez”, comenta María Angélica Pérez Machado, quien además de bailar en Nativos es licenciada en Educación Artística y docente de una Institución Educativa del municipio de Soledad. “El mapalé es una danza que me identifica, por ser mujer afro me corre por las venas; siento que nací con la fuerza y el amor para interpretar esta danza”, añade.

—“Cin.. Sei… Sie… Ocho” —Con esta marcación, el equipo se prepara para ensayar una vez más la coreografía que representarían en los próximos días ante un público que ansía ver con qué novedades saldrían. Y entre repeticiones y correcciones, el reloj marca las 9 de la noche, hora en que se disponen a conversar, ultimar detalles y seguir preparándose no solo para la Vía 40, sino también para los múltiples eventos para los cuales fueron contratados en Sabanilla, Galapa, Puerto Colombia, Carnaval de la 44 y centros comerciales de la ciudad.

Un domingo por la tarde

Llegó el domingo 28 de enero, día en que las danzas y cumbias presentan su mejor puesta en escena ante un jurado experto en el tema. Desde las 10:00 a.m., las puertas del coliseo Sugar Baby Rojas se abrieron para recibir a los 131 grupos que, en 4 minutos, debían dar lo mejor de sí para obtener un 60% del puntaje total, el otro 40% sería calificado en el escenario más grande de la ciudad: la popular Vía 40 y así decidir quiénes se quedan con el apetecido premio.

Pasaban las horas y se abría paso a cumbias, garabatos, congos, son de negro, pero no se avecinaba la presentación del equipo. Después de 8 horas, exactamente a las 6:34 de la tarde, el presentador anuncia que era el momento esperado: “Desde Puerto Colombia, en la modalidad de danza tradicional mapalé, les presentamos a Nativos”. Originalmente la sede de la Corporación queda en este municipio vecino, aunque ensayen la mayor parte del tiempo en el barrio El Prado de Barranquilla, por ser un punto central. Es que al colectivo también pertenecen artistas de Malambo y Soledad y por eso decidieron darle vida al parque 11 de noviembre, justo al lado donde este año sería la sede de la tarde de danzas y cumbias. “Es como si estuviéramos este año de anfitriones”, expresa entre risas Héctor Mena al referirse al coliseo.

Nativos en la tarde de danzas y cumbias 2024.

El equipo de Nativos define a Héctor Mena como un ser humano sensacional, creativo, alentador, exigente, buen director y organizado, añadiendo que “es de esas personas que necesita nuestra cultura y folclor para no morir y nuestras nuevas generaciones logren enamorarse de este arte”. De repente el coliseo comienza a retumbar, tan fuerte como el golpe del tambor. Entre gritos, vitoreos, hurras y aplausos, Nativos sale a demostrar por qué han sido ganadores del Congo de Oro.

—“Ma-Pa-Lé” —grita el colectivo para luego disponerse a dar golpes en el aire, como si tuvieran un tambor en el pecho y en 10 tiempos, agacharse y bajar la revolución al unísono de un “¡Ja!”.

—Kiribumba, kiribá —suena el tambor y, como haciendo un ritual con las manos al cielo, empiezan a temblar tal como lo haría el “Cathorops mapale”, pez en el que está inspirada esta danza de ritmo acelerado y de pareja suelta. Esa convulsión que hace el pez al ser atrapado es el mayor hito de liberación del pueblo africano, es que en el caribe colombiano las tradiciones más populares se convierten en danza, haciendo que aporte a la multiculturalidad que tanto caracteriza al país.

Al hacer pasos rápidos en dos tiempos y volver a gritar a todo pulmón un “Ma-Pa-Lé”, el bloque comienza a expandirse, como si el colectivo se triplicara y empiezan a combinar todos esos pasos que en ensayo eran para calentar. Hacen rápidamente un canon, se mueven las mujeres, los hombres esperan y viceversa. Y cuando nadie lo espera, llegan sorpresivamente -‘los solos-‘ aquellos momentos en donde algunos bailarines hacen su presentación individual con más fuerza aún. El público enloquece, se pone de pie, aplaude, grita y se sorprende al ver todo lo que son capaces de hacer con sus cuerpos. Hasta que llega el momento que todo bailarín teme, la caída. El piso hizo que una de las bailarinas resbalara pero con la misma fuerza se levanta a seguir demostrando cómo se baila mapalé y mapalé de verdad.

—Na-Na-Nativos —Grita el colectivo al unísono desgarrándose hasta las vísceras y al público lo invade la euforia, pues están ante una propuesta que, rescatando la tradición, es innovadora. “El público de Barranquilla es uno de los públicos más exigentes que tiene Colombia en cuanto al nivel del baile, del folclor, de la danza y pues el recibimiento que ha tenido nuestra corporación ha sido 10/10, ha sido una aceptación demasiado grande”, expresa Anthony De la Hoz, integrante de Nativos y tecnólogo en Gestión Humana. “Desde los inicios nos hemos enfocado en trabajar fuertemente, en mostrar cosas diferentes, en innovar pero sin salirnos de los parámetros folclóricos. El amor que siente Barranquilla por nuestra Corporación es indudablemente grande”, anexa.

La coreografía sigue con el contoneo de las cabezas de las chicas y las trenzas que adornan su cabellera, movimiento que se asemeja a aquel plano icónico de la película ‘La Sirenita’, cuando Ariel reta a su padre y decide salir del mar hacia el mundo de los humanos. Así, con más movimientos inspirados en los peces, Nativos sube y baja la revolución progresivamente para seguir sorprendiendo a un público que reclama la espectacularidad que esta danza requiere. Y cuando nadie lo espera, otra pareja más se suma a danzar mientras sus compañeros les lanzan aplausos y gritos de ánimo, que, unidos a los del público, llenan de más energía a los compañeros que están a solas en escena.

Y entre movimientos de cabeza y pelo en forma circular, golpes al aire entre pecho y abdomen y brazos en forma de cruz simulando unas tijeras que cortan rápidamente, Nativos termina al unísono con un apoteósico ¡Ja! que hace estremecer al público provocando aplausos de pie y sombreros quitados.

“¿Qué siento al bailar?” Wow, al bailar libero todas mis cargas, mis pensamientos negativos se van.

La danza para mí es un estilo de vida, es una tabla de salvación, a través de la danza podemos transformar el mundo, tiene el poder de hacerte sonreír, de hacerte expresar a través de tus movimientos”, complementa Anthony.

La parada más tradicional

Llegó el domingo más esperado por Barranquilla, el de la Gran Parada de Tradición, el desfile folclórico más representativo del Carnaval, en donde la Vía 40 le abre el telón a expresiones culturales ancestrales y grupos folclóricos que luchan año tras año por preservar la tradición que desde hace veinte años ha convertido a la fiesta en patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, según la UNESCO.

A eso de las 5:15 de la tarde del domingo 11 de febrero, se ve a lo lejos una mancha verde fluorescente con marrón que indica que llega un grupo monumental, es Nativos que, con 50 bailarines, despliega su talento en el desfile. “Desde nuestros inicios, Jose Luis Rosado (Director general) y yo (Héctor Mena, director artístico) nos perfilamos al Mapalé y a las Danzas Fuertes o Danzas Negras, en especial por su exigencia técnica y por lo que representa en nuestra historia. La verdad es que el Mapalé realmente es como un estilo de vida, es algo que te llena y es algo que con palabras no se puede describir”, comenta Mena quien en el desfile se unió al cuerpo de baile para mostrar sus dotes y expresarse al son del ritmo que tanto le apasiona. “El Carnaval para mí es como la oportunidad de crecer como artista, es ese medio por el cual tú te puedes mostrar. La verdad significa mucho para mí porque gracias al Carnaval conocí la danza y la verdad la danza para mí es un estilo de vida que me ha transformado de una manera muy positiva”, agrega Mena.

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Héctor Andrés Mena, director artístico de Nativos, junto al cuerpo de baile en la Gran Parada de Tradición.

Con la sonrisa en sus rostros y haciendo creer que es más fácil de lo que parece, las y los bailarines van de 3 en fondo con pasos liderados por el equipo de capitanes, uno de ellos, Jean Arteta quien comenta: “Fácilmente Nativos para mí es mi segunda familia, es el refugio donde puedo sacar y expresar todo lo que llevo por dentro en el momento, sea amor u odio, ya que cuando tienes un problema en tu casa y vas a ensayo o presentación, todos esos problemas se te olvidan. Nativos es un lugar donde solamente puedes ser tú, sin miedo a nada”. Sus ojos llenos de emoción por todo lo vivido en el Carnaval 2024 lo hace recordar: “A mí me gusta lo que hago y siempre lidero los desfiles con todas las ganas y todo el entusiasmo porque me gusta y porque me apasiona la danza”.

Eeessooo —Pregona el colectivo a son del tambor alegre, el llamador, el guache, la campana (cencerro) y la tambora. Esos gritos dan ánimo al grupo, pues después de hacerlos la energía aumenta y toman fuerzas para sorprender a quienes están en los palcos ansiando ver el baile individual de cada pareja. Al igual que en el coliseo, el público enloquece al ver cómo no se deja inmóvil ni el más pequeño de los músculos, hombres hacen el popular caimán mientras las mujeres abren sus piernas para “que pase el rey”, piruetas en el aire, puños al asfalto y demás movimientos que manifiestan resistencia y liberación, evocando fielmente la época de los esclavos africanos.

“Creo que lo más difícil de un desfile es mantener la energía de inicio a fin. Después de un solo donde la adrenalina subió al 1.000% recargarse es muy complejo, porque hay que continuar bailando, avanzando y sonriéndole a un público que se emociona con tu presentación”, expresa Maria Angélica Pérez.

“Lo más difícil de los solos siento que es la confianza, lo he visto en mí y lo he visto en muchos compañeros. En Nativos he desarrollado mucho mejor eso, antes no me gustaba salir en solos porque yo no sabía improvisar y yo creía que mi baile no iba a ser tan chévere como el de mis otros compañeros y eso es tema de confianza, porque yo siento que bailo bien pero no tenía confianza en crear estas secuencias improvisadas”, comenta María José Pino Silvera de 24 años, Comunicadora Social y Periodista especialista en televisión expandida y transmedia, quien actualmente se desempeña como community manager. “Los solos ayudan mucho a la capacidad de improvisación de cada bailarín, para no enfrascarse únicamente en coreografía, sino también aprender a improvisar, así sea un ‘ochito’ o dos”, complementa.

Mientras tanto, Jean agrega: “Lo más difícil de hacer los solos en un desfile son los nervios, a veces la mente se bloquea y no sabes qué paso hacer. Por eso le recomiendo siempre a los bailarines tener mucha disciplina, porque cuando yo empecé dije: ‘Esto no es para mí’, pensaba que no lo iba a lograr, pero nunca me he rendido y siempre doy lo mejor de mí”.

Y mientras cae la noche, el cuerpo de baile va llegando al final del desfile con la incertidumbre de saber los resultados del Congo de Oro 2024. Desde ya Nativos se prepara para el Carnaval 2025 y para cumplir con los compromisos que a lo largo del año tienen con diversos clientes. Seguirán ensayando en el parque 11 de noviembre que es testigo de cada gota de sudor, cada lágrima y cada grito de euforia al demostrar que vale la pena mantener viva una tradición milenaria.

Na-Na-Nativos es…

“Un sueño hecho realidad. Siento que estamos haciendo las cosas como debe ser y buscamos realmente exaltar el folclor de una manera fuerte y que realmente la gente entienda por qué y cómo se baila. He tenido muchos alumnos con depresión y gracias a la danza y a Nativos, han tenido un avance significativo”, Héctor Mena.

“Un refugio para todos esos problemas que llevas dentro. Es un lugar donde solamente puedes ser tú, sin miedo a nada”, Jean Carlos Arteta.

“Una gran familia llena de amor y disciplina. Es ese lugar donde me siento tranquila en el cual puedo recargar mi energía”, María Angélica Pérez Machado.

“Un espacio en el que he expandido mucho más mis habilidades como bailarina. Me ha ayudado mucho a la resistencia”, María José Pino Silvera.

“Unión, lealtad, responsabilidad, somos una hermosa familia que nació, se ha mantenido y se mantendrá por mucho tiempo más”, Anthony De la Hoz.

Dale PLAY a Nativos.

Una de las cosas que hace inmenso al Carnaval de Barranquilla, es que los ritmos tradicionales del Caribe colombiano se dan cita en los múltiples eventos que tiene esta fiesta, fiesta que va más allá de 4 días de expresiones culturales. Encontrar a niños, niñas y jóvenes apostándole a la tradición es necesario para seguir preservando el folclor y rindiendo homenaje a los esclavos africanos que tanto lucharon por la tan anhelada libertad y a quienes recordamos cada vez que se grita un “Upa, upa, upa ¡Jé!”.

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