Por: Carlos Martínez Iglesias
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| Carlos Martínez y su madre *Fotografía proporcionada por el autor |
La vida por naturaleza te da una
madre, pero a mí me dio a Martha Iglesias, «La pipi» como comúnmente
le digo. Ella da paz, amor, tranquilidad y muchos otros sentimientos que son
indescriptibles.
madre, pero a mí me dio a Martha Iglesias, «La pipi» como comúnmente
le digo. Ella da paz, amor, tranquilidad y muchos otros sentimientos que son
indescriptibles.
Yo tengo 26 y ella 56 años, pero
no aparenta la edad, porque hace hasta lo imposible por conseguirlo todo, tanto
así, que cuando yo tenía 7 y ella 37 las playas de Puerto Colombia eran nuestro
punto exacto para vender arroz con pollo -¡Uhmmm!- y no nos iba tan mal, se logró
pagar gran parte de mi educación y la de mi hermano.
no aparenta la edad, porque hace hasta lo imposible por conseguirlo todo, tanto
así, que cuando yo tenía 7 y ella 37 las playas de Puerto Colombia eran nuestro
punto exacto para vender arroz con pollo -¡Uhmmm!- y no nos iba tan mal, se logró
pagar gran parte de mi educación y la de mi hermano.
Para mi fortuna, la vida por
naturaleza me sigue dando más madres, cada que pasa un año, llega un nuevo
tesoro a mi preciada colección. Ellas, las mías, me llenan cuando me falta
algo, me auxilian cuando me siento morir, me abrazan cuando lo necesito. Son tan
inverosímiles las sensaciones que me producen las mías.
naturaleza me sigue dando más madres, cada que pasa un año, llega un nuevo
tesoro a mi preciada colección. Ellas, las mías, me llenan cuando me falta
algo, me auxilian cuando me siento morir, me abrazan cuando lo necesito. Son tan
inverosímiles las sensaciones que me producen las mías.
Miren a su alrededor y denle
gracias a la vida, porque también tienen a su lado a “las suyas”. Tan cerca que
la pueden sentir en cada palpitar de su corazón.
gracias a la vida, porque también tienen a su lado a “las suyas”. Tan cerca que
la pueden sentir en cada palpitar de su corazón.
¡Qué dicha tener a las mías tan cerca de mí!
