Los sueños Sí se cumplen

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Los sueños Sí se cumplen

Los sueños Sí se cumplen

Por: Nohemí Jiménez Mieles.

Contaré todo sin guardarme nada: Fui criada en Hogares Sustitutos del ICBF en Barranquilla.

¿Eso que quiere decir? Que no crecí con mi mamá y papá biológico. Desde muy niña ingresé por diferentes causas como malas condiciones económicas, problemas psicológicos, carencias en el entorno familiar, etc., causas que son más comunes en los hogares de Colombia de lo que la gente cree.  

Nohemí Jiménez y Charlie Martínez en la microobra «Tomates Verdes»

Nací hace 29 años en Venezuela. Aunque no recuerdo nada de ese país, estuve varios años ahí con mi familia biológica. A los seis años fui rescatada del entorno familiar desfavorable para criarme en el Instituto donde se dedican a preparar a los niños (as) para que sean adoptados por nuevas familias. Tengo que confesar que nunca tuve la oportunidad de irme en adopción, pero me hubiera gustado. Nunca clasifiqué para una adopción de parejas convencionales o familias en formación y no entiendo por qué. Pero, el ICBF empezó un largo proceso de restablecimiento de derechos, junto con la defensora de familia y el equipo Psicosocial.

Desde que ingresé al ICBF pasé por 6 Hogares Sustitutos, es decir, 6 núcleos familiares distintos, 6 barrios distintos, 6 entornos distintos; en ellos se busca que cada niño (a) o adolescente tengan las condiciones necesarias, protegiendo sus necesidades básicas y logrando tejer vínculos familiares estables. ¡Y lo hacen muy bien! Las madres sustitutas hacen una labor de admirar.

Hoy puedo decir que, en medio de la adversidad, gracias a la ayuda de ICBF y la Fundación Cedesocial pude culminar mi carrera como Comunicadora Social – Periodista- y Especialista en Desarrollo Social. Sé que Dios lo hizo como un propósito en mi vida, al permitirme trabajar con la misma institución estatal por un tiempo en el año 2020, porque mi sueño es algún día poder apoyar muy de cerca a niños y niñas de este país para evitarles tantas lágrimas. Sueño con transformar la vida de muchos niños, niñas y adolescentes, velando por sus derechos, o al menos intentarlo. 

Así como yo tuve sueños que ahora comienzo a cumplir en mi vida adulta, creo que la esperanza de miles de niños (as) y adolescentes en los barrios marginados está en la transformación de la sociedad para que los ciudadanos miren hacia esos seres que requieren apoyo y les ayuden a mejorar sus condiciones de vida.

Nohemí con los niños y niñas del ICBF

Hice parte del equipo de la Fundación ‘Desarrollo y Vida’, donde cumplí una gran función como agente inspiradora en el área de arte y cultura, trabajando con distintas temáticas y problemáticas encontradas, las cuales eran dadas por el equipo de psicología en cada barrio. Esta experiencia fue muy gratificante para mí, pues siento que me convertí en una esperanza para esos niños, niñas y adolescentes que tienen pocas condiciones económicas, psicológicas y biológicas para salir adelante, pues vieron un referente a través de mí. Además, esta experiencia me ayudó a crecer como persona, valorar más las cosas y quejarme menos por lo que tengo o me hace falta. Cuando vemos esas realidades nos podemos dar cuenta que estamos en mejores condiciones que otras personas y que debemos ser agradecidos.

Desde el año 2018, estoy vinculada al colectivo de la Corporación artística Baúl Polisémico, lo que me ha permitido ser parte de varias obras de teatro. ¡Quizá me han visto gritándole en la cara a Charlie por unos tomates verdes! He vivido muchas experiencias y espero seguir acumulando momentos especiales en este grupo.

Lo cierto es que mi vida ha estado llena de lugares especiales. Hice prácticas universitarias en la Fundación Cedesocial, donde aprendí mucho sobre los departamentos de Comunicaciones, pero como a mí me gusta mucho el periodismo, trabajé en televisión, radio y fui jefe de medios de un Coach.

La verdad es que me considero una persona RESILIENTE, es decir, que, aunque he pasado por muchos procesos duros, reconozco esos procesos como experiencias que me ayudaron a ser una persona más fuerte. De mi familia biológica no recuerdo si no algunos episodios, no les guardo ningún rencor. Siempre he pensado que todo lo pasado fue para bien. Agradezco a cada una de las personas que hicieron parte de mi proyecto de vida personal y profesional.

No tengo nada más que decir, solo que no le den la espalda a las problemáticas que tiene el país y que piensen en qué acciones están haciendo para contribuir a la transformación de las realidades de tantos que sufren, pero que, como yo, no se rinden y algún día podrán decir que los sueños sí se cumplen, tarde o temprano, pero se cumplen.

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