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¡Siempre ‘NEGRA’ nunca ‘IN-NEGRA’!

¡Siempre ‘NEGRA’ nunca ‘IN-NEGRA’!

Por: Alejandra Ditta

“La cara para ser negra, la tienes…vamos a ver si pasas el entrenamiento” algo así me dijo Naty Meléndez, la directora de la Comparsa Identidad, cuando le manifesté mi deseo de salir en carnavales como negrita. Hasta ese momento, no sabía en lo que me estaba metiendo. Miré los Congos de Oro que reposaban en la repisa, dos por cada año en el que la comparsa ha competido, y tragué saliva.

Comparsa IDENTIDAD en el Carnaval de Barranquilla, 2019

“Todas tienen que verse en el mismo nivel”, reitera Naty Meléndez en cada ensayo. -¿Cómo puede ser eso posible?- pensaba al principio, pues pese a ser barranquillera y bailar lo que me pongan en toda fiesta, sentía que mi pie derecho tenía que pedirle permiso al pie izquierdo para repetir la coreografía que intentaban enseñarme. Yo era una bailadora, no una bailarina y me estaban exigiendo bailar como las chicas que llevaban una trayectoria.

Al final del entrenamiento, las mejores podrían montarse en la tarima de la “Noche de Comparsas”, escenario en el que se presentan las comparsas del Carnaval de Barranquilla para obtener el mayor puntaje posible y estar más cerca de alcanzar el tan anhelado Congo de Oro.

-Bueno, saldré solo en los desfiles. Ni modo-  pensé, pero Naty tenía otros planes. Ella estaba convencida que con esfuerzo, compromiso y dedicación, yo, al igual que el resto de las “nuevas”, podía llegar a presentarme en la Noche de Comparsas.

Parecía imposible. Me faltaba ese no sé qué y no sé dónde en la pasarela, mejorar mi expresión facial y corporal, hacer los pasos con la fuerza y técnica requerida, no perderme en la coreografía y alinearme en las figuras, sobre todo en la diagonal. Sin embargo, asumí el reto, pues si la directora creía que yo podía hacerlo, ¿por qué iba yo a pensar lo contrario?

Fue un proceso duro, de largos ensayos y clases de refuerzo. De tolerancia a la frustración, de respirar hondo e intentarlo una y otra vez. “Piensa que ellos no están viendo tus errores, no están pensando si lo haces bien o mal.  Te están viendo a ti porque eres genial. Sonríe”, fue el consejo que me dio una de las “negras” con mayor trayectoria en la comparsa.

Entonces lo entendí, no solo era aprenderse la coreografía. Era una cuestión de autoconfianza, autoestima y autoimagen. Como bien lo dice Naty, es una competencia de uno mismo con uno mismo, que no hubiese podido ganar sin el apoyo de mis compañeras. Ellas se esforzaban por explicarme nuevamente cada paso, observándome detalladamente para encontrar donde estaba el error y dándome pequeños tips para corregirlos.

 En la Comparsa Identidad he aprendido el verdadero significado del éxito colectivo, que solo es posible cuando las personas se ayudan y alientan mutuamente para lograr la excelencia.

Este año nuevamente, me puse mi vestido de “negra”, que es más que un simple vestuario. Me recuerda que soy fuerte, bella, sensual y empoderada. Cuando se es negra una vez, no se deja de serlo, puesto que es un personaje que se crea desde adentro hacia fuera, en sororidad con las demás compañeras, y cuando pasan las festividades deja en ti su fuerza, disciplina, belleza y sensualidad.  

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